El rencor de los muros es un lugar donde edificios que han sido humillados históricamente podrán expresar todo su odio...

viernes, 29 de abril de 2011

El Canto del Pico

A más de mil metros de altitud, la casa del Canto del Pico se puede ver desde muchos kilómetros de distancia, pero pocos la ven, y no sólo porque su estructura se confunda con el monte que la alberga, sino por cuál ha sido su historia.

La construyó en 1920 José María del Palacio y Abárzuza, un coleccionista de arte, que la utilizó para guardar (o esconder) sus tesoros artísticos. Aún hoy es alguien que despierta pasiones, no siempre positivas. (Artículo en Diario de Burgos)

Este personaje diseñó y mandó construir esta peculiar casa en el punto más alto de su finca. Desde allí quizá pudo contemplar la muerte de Don Antonio Maura, mientras bajaba por las escaleras de su casa.

Allí también estuvieron Indalecio Prieto y el general Miaja durante la guerra civil, y al terminar ésta, el Canto del Pico se convirtió en residencia-refugio de Franco.

Ya en sus últimos días el anciano dictador regaló la casa a su nieta Maria del Mar y a su marido, Jimmy Giménez-Arnau, quizá para que permanecieran lejos de los ojos de la gente, algo que no consiguió, pues pocos años después la vendieron al mejor postor, que tras múltiples compras y ventas cayó en manos del Ayuntamiento de Torrelodones.

Desde entonces la soledad es el único habitante de sus muros. Es como si hoy en día nadie quisiera pasar desapercibido mientras observa a sus enemigos.

La Casa del Pico se pudre cansada de vivir anónima en la historia

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